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Estilos

Rocket

Un estilo dinámico que nace del ashtanga: mismas raíces, secuencias remezcladas, y las invertidas y los equilibrios de brazos entran desde las primeras clases.

El rocket toma la primera y la segunda serie del ashtanga y las reorganiza en secuencias propias, sin el requisito de dominar una postura para pasar a la siguiente. Su regla central: cada postura se puede modificar. Por eso la misma clase la practican principiantes y avanzados, cada quien en su versión.

De dónde viene

En los años ochenta, un texano llamado Larry Schultz estudió durante años con K. Pattabhi Jois, el maestro del ashtanga, un método muy tradicional: secuencia fija, sin música, y cada postura se gana con años de práctica. En 1989 abrió su estudio en San Francisco, y el giro llegó cuando The Grateful Dead lo contrató como su maestro de yoga de gira: para la vida de los músicos el método tal cual no funcionaba, así que Larry remezcló la primera y la segunda serie y sumó lo que el ashtanga no permitía: modificaciones y música. A Bob Weir, guitarrista de la banda, le encantó y le puso el nombre: rocket, cohete, "porque te lleva ahí más rápido".

La idea de fondo: que el método se adapte a la persona, y no la persona al método.

Cómo es una clase típica

La base es la misma que la del ashtanga: te mueves al ritmo de tu respiración —la ujjayi, sobre la que hay un artículo completo en el blog—. Arrancas con saludos al sol y posturas de pie, y después sube la intensidad: equilibrios de brazos como bakāsana, el cuervo, e invertidas. La diferencia clave con el ashtanga: el maestro te va dando versiones de cada postura, y tú eliges cuál tomar ese día.

La clase cierra con posturas en el piso, estiramientos profundos y el descanso final acostado: esos minutos de quietud son la postura más importante de toda la práctica.

Dentro del método hay tres rutas que quizá veas en los horarios de un estudio:

Qué se siente

Es una práctica fuerte y con espíritu de juego. Vas a sudar: trabaja el cuerpo entero, sobre todo brazos, hombros y centro, y con las semanas notas la fuerza que se construye cargando tu propio peso.

La mente también entrena: sostenerte sobre las manos pide atención completa, y mientras lo intentas los pendientes desaparecen. Además, caerse es parte normal de la clase, así que aprendes a intentar cosas difíciles sin miedo a fallar, y esa costumbre te sirve fuera del tapete.

Para quién es (y para quién no tanto)

Es para ti si te gusta moverte fuerte y quieres una práctica que también se sienta como juego, o si el ashtanga te llama pero su estructura te parece demasiado rígida: misma base, reglas más flexibles.

No es tanto para ti si lo que buscas hoy es calma y quietud: para eso está el hatha o las prácticas restaurativas. Y si traes lesiones frescas de muñecas, hombros o cuello, avísale al maestro y empieza más suave. ¿Nunca has hecho yoga? Puedes entrar, siempre que llegues dispuesto a tomar las versiones sencillas.

Mitos y miedos

"No tengo la fuerza para cargar mi cuerpo." Todavía, y no la necesitas: la fuerza es lo que la práctica construye, no el boleto de entrada. Cada postura tiene una versión donde apenas despegas un pie del piso.

"Me da miedo estar de cabeza." A casi todos, y es un miedo sano. Por eso las invertidas se construyen por etapas, con el maestro cerca.

"Es peligroso." Con progresiones y un maestro que sepa dosificar, el rocket es tan seguro como cualquier práctica dinámica: las opciones existen para que cada cuerpo trabaje en su borde, no más allá.

"No es yoga de verdad, es puro circo." Debajo del show hay respiración consciente, atención sostenida y un linaje serio. Larry no le quitó la profundidad al ashtanga; le quitó la solemnidad.

Para tu primera clase

Ve con el estómago vacío y lleva algo para el sudor, porque va a haber. Avísale al maestro que es tu primera vez: tu única tarea es probar las versiones que te den y respirar. Descansa cuando lo necesites, sin pedir permiso, en postura del niño —bālāsana—, y quédate al descanso final. Si es tu primera clase de yoga en general, date una vuelta por esta guía del blog.

No necesitas años de práctica para empezar: solo disposición a probar las versiones y volver a intentar. El método se diseñó para eso.

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